EL USO DE LA MÚSICA EN LA ENSEÑANZA DE UN IDIOMA

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EL USO DE LA MÚSICA EN LA ENSEÑANZA DE UN IDIOMA

A la hora de enseñar un idioma, uno de los mayores retos que afronta el profesor es el de mantener la atención y el interés del alumno, para lo que ha de utilizar una gran variedad de recursos, adaptados a su vez a la edad e intereses de los alumnos. Es sin duda una difícil tarea.

Teniendo esto en cuenta, la música se convierte en una herramienta importantísima y básica en la enseñanza de un idioma, al tratarse de una técnica universal, atractiva y motivadora, independientemente de la edad o preferencias de cada alumno.

DESDE EL COMIENZO…

El uso de canciones con niños pequeños que comienzan a aprender un segundo idioma, cuando aún están adquiriendo y afianzando su lengua materna, es muy recomendable. Durante el aprendizaje de su lengua materna, los niños utilizan a menudo todo tipo de canciones y cánticos que les facilitan el aprendizaje, por lo que es una herramienta para aprender un segundo idioma con la que ya están muy familiarizados y que además les atrae enormemente.

La música facilita el desarrollo del niño a todos los niveles (cognitivo, social, emocional…), por lo que su uso a la hora de aprender un nuevo idioma es del todo esencial, al proporcionar recursos divertidos y atractivos para que comience a reproducir este idioma de una forma natural.

El uso de rimas y canciones motiva positivamente el aprendizaje de una lengua extranjera. El sonido y el ritmo de la música hace que el niño quiera participar en la

actividad, ya sea de forma verbal (cantando) o simplemente realizando movimientos o acciones. Poco a poco, a través de la melodía y los versos repetidos, los niños adquirirán la confianza para reproducir el lenguaje de forma consciente y confiada.

MÚLTIPLES BENEFICIOS…

Las canciones ofrecen multitud de recursos durante la impartición de las clases. Y no sólo ayudan a la adquisición del leguaje, también aportan ritmo a las clases, forman parte de las rutinas diarias (comienzo y finalización, cambio de actividad, etc.), pueden ayudar a implantar las normas del aula y propician la creación de un sentimiento de grupo que hará que el alumno se sienta parte de un conjunto, lo que a su vez le generará confianza a la hora de poner en práctica esa segunda lengua.

El uso de canciones también ayudará al niño a ir adquiriendo habilidades sociales (como el trabajo en equipo, la espera de turnos, etc.) y permitirá al profesor modular el ritmo de la clase dependiendo de las necesidades (momentos en los que los niños necesitan más movimiento, momentos que precisan calmarse, etc.).

TODO EN SU MEDIDA…

A medida que el niño va creciendo y avanzando en la adquisición del idioma, el uso de canciones y rimas cortas se incrementa igualmente, pudiendo utilizarlo para introducir nuevas estructuras, para mejorar la pronunciación, para poner en práctica reglas gramaticales, etc.

A través de algo tan atractivo como la música, el niño va desarrollando sus habilidades en el idioma (comprensión auditiva, de habla, de lectura y de escritura) y cada vez de forma más amplia y profunda. Por ejemplo, y en lo que al uso oral del idioma se refiere, lo que en principio puede ser simplemente el aprendizaje y reproducción de palabras y estructuras, poco a poco pasa a centrarse en la pronunciación, en la entonación, en la acentuación, etc. Con el uso repetido de canciones y cánticos, el alumno va desarrollando la habilidad de imitar sonidos…primero imita palabras, poco a poco palabras conectadas hasta que consigue producir una oración como un todo y no como varias palabras pronunciadas una tras otra. Todo esto hará que, cuando el alumno reproduzca ese segundo idioma, suene natural.

Otro de los aspectos en el que el uso de canciones ayuda al estudiante es a recordar y memorizar…y esto será así en todas las etapas de aprendizaje, desde pequeños hasta jóvenes y adultos. El simple hecho de recordar una canción o melodía concreta ayudará al alumno a fijar y recordar palabras, estructuras, reglas gramaticales, pronunciación, entonación, etc.

RECURSO INAGOTABLE…

La música es pues un recurso que debería utilizarse muy a menudo en la enseñanza de un idioma y las razones son tantas como las posibilidades que ofrece:

  • Proporciona vocabulario, gramática y aspectos culturales, siendo además algo divertido para los alumnos…
  • Favorece el uso de la lengua de forma práctica tanto dentro como fuera del aula…
  • Las canciones contienen un lenguaje más natural que el que encontramos en muchos libros de texto utilizados en clase…
  • Ayudan a introducir y fijar vocabulario, expresiones y frases hechas…
  • Ayudan a comprender y memorizar reglas gramaticales…
  • Las canciones nos ayudan a trabajar con los alumnos la pronunciación, entonación, distintos acentos…

Y además las canciones se pueden seleccionar para que vayan acorde con el nivel, las aficiones e intereses de los alumnos.

Tras hablar de algunos de los beneficios del uso de la música a la hora de aprender un idioma, queda claro la riqueza y posibilidades que este recurso ofrece. Sólo queda recordar la importancia de seleccionar cada canción, rima o cántico con cuidado y planificación, teniendo en cuenta una serie de premisas: qué se quiere enseñar (vocabulario, gramática, un tema, entonación…), a quién se le quiere enseñar (qué nivel y/o edad tienen los alumnos), qué habilidades se quieren trabajar (escritura, comprensión auditiva…), etc. Planificando los objetivos, se sacará el mayor partido de una herramienta tan variada, útil y atractiva.

Eva Rebollo Montalvo